Glándulas salivales

La patología de glándulas salivales puede ser tumoral o inflamatoria, y ésta puede ser, a  su vez, infecciosa u obstructiva.

La patología inflamatoria más conocida es la infecciosa o vírica, para poner un ejemplo las “paperas” (parotiditis infecciosa). El tratamiento es médico.

La patología obstructiva más frecuente es la litiásica. De la misma manera que en los riñones se pueden producir “piedras” (cálculos o litiasis), también se producen en las glándulas salivales. El cólico salival es típico y se produce al comer: la glándula no puede vaciar la saliva que produce porque el conducto está obstruido por la litiasis, por lo que se produce una tumefacción súbita y dolorosa preauricular (glándula parótida) o submandibular (glándula submandibular). Si la saliva queda retenida se puede sobreinfectar y requerir tratamiento antibiótico en la fase aguda.

El cirujano puede extraer el cálculo, siempre un vez resuelta la infección, mediante endoscopia (sialoendoscopia) o cirugía, según los casos, con el objetivo de conservar la glándula. En pocos casos estará indicada la extracción de la glándula.

La patología tumoral puede ser benigna o maligna. Deberá efectuarse el estudio con diagnóstico por la imagen y citología (PAAF) previo a la cirugía. La cirugía consistirá en submandibulectomía o parotidectomía (radical o conservadora, según el tipo de tumor). La cirugía conservadora de la glándula parótida es especialmente delicada por su relación con el nervio facial. La cirugía del tumor primario estará asociada a vaciamiento ganglionar cervical según el tipo de tumor y su extensión. En el caso de los tumores malignos el tratamiento será multidisciplinario, junto a los oncólogos y radioterapeutas.